CARTA AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS II

AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS


Antonio Meño Rodríguez y Juana Ortega Ramírez, en la Petición nº 280/002222/0000, comparecemos y como mejor en derecho proceda, decimos:

Acabamos de recibir el Acuerdo adoptado por la Comisión de Peticiones de fecha 27/10/09, inadmitiendo nuestra Petición, informándoles que de no rectificar el mismo en el plazo de diez días -el que nos concede el art. 115 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso- Administrativa-, interpondremos un recurso contencioso-administrativo para la protección de los derechos fundamentales de la persona por violación de nuestro derecho fundamental reconocido en el art. 29.1 CE.
Conforme dispone el art. 93 de nuestra Carta Magna, corresponde a esas Cortes garantizar a los ciudadanos que el Pacto de los Derechos Civiles y Políticos se cumpla. Para la aprobación de dicho Tratado Internacional fue oída la Comisión de Asuntos Exteriores de las Cortes y para firmar el Instrumento de adhesión de España al mismo y a sus Protocolos, tuvieron que dar también su previa autorización -art. 94 de nuestra Ley Fundamental-.
Nosotros le estamos hablando de corrupción en el seno del Comité de Derechos Humanos. De que llegan Comunicaciones de españoles que son echadas para atrás sin ni siquiera leerse, por personas adscritas a ese Comité que ocultan hasta su nombre. Que no queda ni rastro de las Comunicaciones que nos devuelven, por lo que no hay constancia registral alguna de cuantos acudimos al Comité ni de las violaciones del Pacto que no han sido atendidas por los miembros que componen tal Comité, porque no llegaron estos ni a conocerlas.
Esas Cortes tienen la obligación, en nombre de la dignidad y derechos de los españoles, de abrir una investigación con el fin de que el Estado pida al Comité que designe una Comisión especial que indague e informe sobre los hechos gravísimos que denunciamos y padecemos.
La condición de español no significó nunca nada en el concierto internacional. Se ríen de nosotros por tener unas Cortes que no defienden los derechos de los ciudadanos. Jamás hacen nada por el pueblo -¿se imaginan si esto mismo les estuviera pasando a ciudadanos franceses, alemanes o suecos?-.
No nos digan que sienten un profundo pesar por lo sucedido a nuestro hijo mientras nos niegan el legítimo derecho de Petición que presentamos. Ustedes no sienten nada, ni quieren saber nada. No tienen siquiera conciencia de nuestro sufrimiento desde hace más de veinte años y por el que acudimos al Comité, burlándose este de nosotros, por lo que pueden suprimir sus frases protocolarias ya que lo que les pedimos, adjuntándoles cinco mil firmas más de ciudadanos que quieren lo propio, es que hagan el trabajo para el que fueron elegidos, defendernos de los abusos y corrupciones de esa Institución Internacional que tanto dinero nos cuesta y que solo sirve para romper las ilusiones y esperanzas de la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas de este país que ante ella acudimos

Por lo expuesto, informándoles que seguiremos en la Plaza Jacinto Benavente con nuestro hijo hasta que nos tengan el respeto que merecemos,


AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS PEDIMOS: Que por presentado este escrito, con las nuevas cinco mil firmas a unirse a las anteriores veinte mil ya presentadas y sus preceptivas copias para ser entregadas estas a los diferentes Grupos Parlamentarios, tenga a bien acordar resolver nuestra Petición en el sentido indicado antes del plazo de diez días hábiles del que disponemos para acudir a los Tribunales con la pretensión de que sean estos los que les obliguen a hacerlo.

Madrid a 3 de noviembre de 2009.

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